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EXIT

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Buscaba la forma de salir. Ya había salido, pero no recordaba cómo. Tampoco recordaba cómo había entrado. Lo indudable es que allí estaba, y que justo allí es donde ya no quería estar. Estar afuera de seguro no era mejor. Era otra cosa simplemente. ¿Habría un afuera? Lo había cuando entré, pero ¿lo habría ahora? Suponía que el hecho de estar adentro, implicaba que había un afuera. Pero mi vida no podía depender de una mera suposición. Mi olvido debía ser voluntario. Siempre olvido lo que me causa dolor. Y si estaba allí y ya no quería estar más, debía estar sintiéndome mal. Estoy casi seguro de que me habrían obligado a entrar, aunque nunca pongo resistencia cuando algo se me ordena. Nada me es más irritante que las órdenes, pero no puedo evitar cumplirlas. Calculo que si hubiese podido estirar cualquiera de mis miembros la cosa hubiera sido muy otra. Y no sólo por la falta de espacio; seguramente más me preocupaba generar algún roce indiscreto con mi compañero. Hasta ese momento no m...

SI FUERA POR MÍ, NI LA RUEDA

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Mientras manejaba hace unos días de mi casa hacia el trabajo, Drexler me cantaba “Guitarra y vos”, un extraño tema en el que, después de enumerar cientos de cosas que existen gracias a la tecnología humana (desde los ladrillos hasta los ordenadores y los espejos, hasta las drogas de diseño, hasta las tomografías computarizadas, hasta la mesa donde se apoya el vaso de vino) Jorge concluye que sólo le hacen falta su guitarra y su mujer. El paisaje indiferenciado que se veía desde la ventana de mi auto en movimiento comenzó a volverse inteligible. Comencé a ver, allí donde antes simplemente miraba.  Y vi calles, autos, edificios, plazas, carteles, empresas, balcones, rejas, ladrillos, ordenadores, espejos. Vi hombres trabajando detrás de todas las cosas, vi las cosas como efectos, las cosas como productos, como el resultado de las ideas de individuos particulares puestas en juego, llevadas a la práctica. La cerradura de la puerta de un comercio me hizo visualizar a un lej...

¡QUÉ ELEGANCIA LA DE FRANCIA!

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Camiseta nueva, pantaloncitos reglamentarios igual que las medias y camiseta adentro del pantaloncito. Hasta botines sin estrenar. Y empieza el partido. Diez treintañeros con poco aire y con pocas piernas ya. Quince minutos para tocar dos veces la pelota y la transpiración dibujando en mi camiseta el mapa de una región volcánica en los primeros días de existencia de un planeta desconocido y hostil. Una media baja imitando un acordeón desinflado y el cordón desatado que piso irremediablemente para tropezar, mirarme el pié y putearlo como si el pobre tuviera la culpa. La respiración arrítmica, olor a transpiración. Escupo porque me ahogo pero la saliva no llega a salir del todo, babeándoseme la perilla. El pelo mojado y duro en la disposición en que se corta más corto en el estilo americano. Gotas de sudor caen por mis patillas trazando un cauce irregular y se encuentran en la papada en un gotón que tarda tanto en caer que parece que no va a hacerlo nunca. Resoplo mirando al techo d...

LA BELLE FÈRRONIERE

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No podía pasar por la entrada que lleva del pasillo a la sala donde se halla, custodiada por un grueso vidriado antireflex, la sonrisa infatigable de la Mona Lisa. Un ejército de japoneses con sus flashes como armas disparaban sobre ella y detenían mi paso. Evitando el tumulto me senté en una butaca y sentí como un rayo su mirada seductora. Desde su ventana eterna de madera, colgada con desprecio ahí afuera, clavó sus ojos en mí y nos enamoramos para siempre.

HALUROS DE PLATA Y CILINDROS DE CERA COMO CONSUELOS FRENTE A LA MUERTE

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Son gotas que cambian constantemente, pero al ver un arco iris creemos percibir una imagen fija, siempre idéntica a sí misma. Son proteínas que crean carne y huesos y se modifican sin solución de continuidad, pero al ver un cuerpo vivo creemos percibir una unidad sustancial que se mantiene a lo largo del tiempo recibiendo cambios accidentales. Nuestra esencia es el cambio, un constante dejar de ser para seguir siendo. Una sucesión ininterrumpida, mecánica, imparable, inasible. Así, nuestra identidad es mera ilusión, un espejismo que se nos escurre de las manos, un ser que es siendo presente y si se quiere detener o mencionar es ya, irremediablemente, siempre pasado. Bioy lloró nuestra condición efímera y nos regaló como consuelo la ilusión de la posibilidad de una máquina que podía captar y grabar como ondas sutiles todas las sensaciones que de un cuerpo percibimos: así como una radio que emite un concierto, los cuerpos podían para Morel - el inventor imaginario de nuestro escritor - ...

Extinción

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Hundida en la oscuridad, paralizada. Sólo iluminada por la luz tenue de la luna de verano; ella es ahora una parte más del silencio, de la humedad, del calor, de la densa selva. Las hojas que esconden la tierra a su alrededor no son parte de su mundo. Tampoco lo son las raíces descubiertas del árbol en que apoya cuatro de sus patas. Su sigilo es expectativa. El tenaz chirrido del macho lo anuncia a la distancia y anticipa la cópula que seguirá. El hechizo de su individualidad se deshará: su tendencia será la de su especie, y también lo será su deseo. Lo será también su inútil resistencia y su doloroso goce. Pondrá a prueba la estrategia que sus genes han urdido para resistir a la desaparición, para perpetuarse en otras arañas, que serán otras pero serán las mismas. Llega. Lo siente como el dolor que se siente en los sueños. El macho ya está encima clavando sus pinzas en ella (son las armas que compensan su disparidad de tamaños). Por primera vez percibe la consistencia de su propi...

BrielRD

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La espalda al fuego de las horas  que espanta, que limita, que asesina.  Huir del vasto espacio que confina,  que corroe, que deshace, que devora.  Al amparo del sueño, que suspende  el engaño de la muerte y de la vida,  se cobija un alma que en su herida  se resiste, no soporta, no comprende.  No perturbe tu sosiego su letargo,  es su viaje una intuición, un privilegio.  Es su ausencia un extraño sortilegio:  el sabor de la verdad es siempre amargo.  Del orbe de arquetipos al perverso  mundo de reflejos que es tu cielo  volverá a ti y correrá el velo  del secreto final del Universo. (Dedicado a Gabriel Ruiz Díaz)